Cosas de madre (que dije que nunca haría)

Antes de ser madre pensaba que había ciertas ‘cosas de madre’ que nunca haría, bien por vergüenza ajena o porque recordaba con angustia cómo las hacía mi madre cuando era pequeña. ¡Qué ingenua! En solo unos meses como mamá, ya he caído en unas cuantas.

La saliva mágica es, sin duda, mi favorita. Cuando veía a mis amigas pasarse los dedos por la lengua para después restregárselos a sus hijos por la cara, pensaba: ¿Y no pueden utilizar un pañuelo o una toallita? ¡Lo que hace la inexperiencia! Mi hija no tenía ni un mes, y yo ya había desenfundado mi dedo índice para pasárselo, bien untado de saliva mágica, por la comisura del labio. ¡Horror!

Tampoco iba a chutarle jeringazos de suero ni a utilizar aspiradores nasales que parecen elementos de tortura pero… ¡Pobre de mí! Ya estoy en el nivel experto y puedo hacerlo con una sola mano si hace falta.

En el segundo puesto, otro clásico: no ponerla delante de la tele para que me deje un poco de tranquilidad. ¡Zas, en toda la boca! Puedo decir que mi hija, con seis meses, ha visto más partidos del Atleti que su madre. No sé qué tendrán las rayas de las camisetas de los jugadores o el verde del césped, pero la criatura se tumba en el sofá con su padre y no hay quien los despegue de la pantalla. A cambio, yo tengo un par de horas para un baño relajante, para abrir un libro, o ir a tomar un café con una amiga. ¡Es maravilloso!

Otra de las “cosas de madre” es salir de casa con lo que haya en el bolso del carrito. Tu cartera, tus gafas de sol y todos los objetos imprescindibles, apenas abandonarán ese bolsillo interior durante meses. Y en pleno episodio de llanto inconsolable que solo cesa en la calle, olvídate de coger el teléfono móvil o cualquier otro artículo de lujo. Yo, que siempre iba con mi bolso al fin del mundo, ahora no sé ni dónde tengo uno.

Otro fenómeno paranormal que sucede al tener hijos es el de ir de compras y mirar solo cosas para los niños. ¿Dónde han quedado aquellas tardes de probador que terminaban con tantas bolsas que necesitabas unas cervezas para reponerte?

Al menos hay una típica “cosa de madre” de la que me salvo, y es comprar la ropa dos tallas más grande para que le aguante toda la temporada. Gracias a Bee Bee Babies y su ropa de bebé adaptable a dos tallas, puedo utilizar más tiempo las prendas sin que parezca que la niña es una rapera. ¿Las habéis probado?

En definitiva, ahora que ya sé que acabaré haciendo todas las típicas “cosas de madre”, pienso en las míticas frases que, seguro saldrán de mi boca: ¡Te lo dije!, no me, no me… Que te, que te; ¿Y si tus amigos se tiran por un puente, vas tú y te tiras? Y entonces me acordaré de mi madre, de mis abuelas y de todas las mujeres que cada primer domingo de mayo se merecen un buen desayuno, un día libre y un millón de besos.

¡Feliz Día de la Madre!

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