Madres Faro (I): Teresa Portela

El pasado domingo la piragüista Teresa Portela conseguía la medalla de bronce en los Mundiales de Milán, solo 17 meses después de dar a luz a su primera hija. La pequeña Naira aún no es consciente de ello pero su madre ha marcado un hito que servirá de ejemplo a otras muchas mujeres. Por eso hemos decidido que Teresa Portela estrene nuestra galería de “Madres Faro”, aquellas que con su ejemplo iluminan a otras navegantes. Sin título

El deporte de élite, al igual que otros muchos trabajos, suele estar reñido con la maternidad. Son muchas las deportistas que aplazan el momento o renuncian a tener hijos para poder mantener el nivel que el cuerpo exige en la alta competición. Sin embargo el caso de Teresa, que con esta medalla consigue el pase para sus quintos Juegos Olímpicos, deja claro que no siempre hay que elegir entre la vida profesional o la maternidad. Ambas son compatibles, eso sí, con mucho esfuerzo.

Foto de farodevigo.es

Foto de farodevigo.es

La baja maternal de Teresa Portela apenas duró un mes y su recuperación le ha supuesto muchas horas de entrenamiento al día. Pero, tal y como reconoce la propia deportista, el equilibrio entre su vida personal y profesional ha sido una de las claves para lograr el éxito. Ahora, lo más importante es su hija pero no por ello descuida sus duros entrenamientos. Su pequeña de año y medio presenció el podio de su madre el pasado domingo en Milán y esperamos que pueda seguir disfrutando de sus éxitos por mucho tiempo.

Desde Bee Bee Babies queremos dar la enhorabuena a Teresa por su  ejemplo.

Y vosotros, ¿conocéis a más Madres Faro? Podéis contarnos en Twitter con el hastag #madresfaro

De una lactancia horrible a una lactancia maravillosa

Del 1 al 7 de agosto se celebra la Semana Internacional de la Lactancia instaurada por la OMS. Este año, Acción contra el Hambre y Madresfera ponen en marcha el “Proyecto Kwashiorkor”, un maratón de posts sobre la lactancia materna que tiene como objetivo que las madres blogueras compartan sus experiencias personales con la lactancia como una manera de generar diálogo sobre el tema.

Desde Bee Bee Babies hemos querido sumarnos a esta iniciativa compartiendo nuestras experiencias personales. la de Marta, sin problemas y con un recuerdo maravilloso; la de María, que comenzó mal pero mejoró y duró 10 meses; y la de Espe, que fue una auténtica pesadilla.

LA DE MARTA: UNA LACTANCIA GENIAL

He sido madre de dos bebés y con cada uno de ellos la experiencia como madre lactante ha sido muy diferente. Yo no he tenido problemas para dar el pecho, las niñas se han enganchado al pecho desde la primera toma, la leche me sube enseguida y mis hijas han engordado como un tiro desde el principio pasando de ser bebés normales a bebés de percentil 90.

Pero eso no lo es todo, aunque lo parezca. El problema lo tuve con la primera de ellas porque tardaba entre 1:30 y 2h en comer y a la 1:30 quería engancharse de nuevo, como quería darle a demanda pues claramente se la volvía a ofrecer pero para mi como persona (que no estaba preparada para ser una vaca) fue demoledor. Encima, cuando iba a la pediatra me decía que cada 3h y 10min de cada pecho y fin, a lo mejor fui una pardilla y hubiera funcionado, lo cierto es que nunca lo probé. No estaba dispuesta a dejar a mi hija llorar el resto del tiempo y yo creía que eso no encajaba con ese bebé. Al mes o mes y medio, las tomas empezaron a distanciarse un poco y en vez de ese rato sólo estábamos 45min  a 1h, así que vimos la luz.

Con mi segunda hija, fue maravilloso… Comía en 10min en total y de un único pecho, no me daba tiempo a cambiarla, así que del otro me sacaba con el sacaleches. Y pedía más o menos a las 3h de haber empezado. No me lo podía creer, el resto del tiempo dormía y ¡¡yo tenía casi 3h para mi!! en realidad, 3h para poder estar con mi hija mayor que todavía era muy bebé. Fue una maravilla, exactamente como esas fotos de madres con bebés al pecho que parecen estar levitando.

LA DE MARÍA: LA COSA NO ES CÓMO EMPIEZA SINO CÓMO ACABA

Mi hija María, nació un 3 de agosto, con un calor infernal en Madrid. Yo siempre tuve claro que quería darle el pecho y desde el primer momento se lo ofrecía frecuente a mi bebé. Pero al parecer, no me subía la leche y en el hospital donde di a luz a nadie se le ocurrió que con el calor que hacía María se iba deshidratando poco a poco y que a lo mejor era bueno ofrecerle un biberón. Como ahora parece un sacrilegio ofrecerles biberón a nuestras hijas y yo era madre primeriza, ocurrió que tras 5 días en esas circunstancias, la niña se deshidrató y terminó en la UCI pediátrica de otro hospital.

Allí, por supuesto, le dieron un biberón a María y tras unos 15 días ingresada, con antibiótico y tomando alternativamente biberón y pecho la niña se recuperó y gracias a mi tesón ha tomado lactancia mixta hasta los 10 meses.

Mi sensación, ahora que lo veo con distancia, es que se vuelve a dar mucha importancia a los beneficios  de la lactancia materna (algo que no discuto) y, desde la teoría, las instituciones sanitarias lo promueven, pero el día a día de una madre primeriza y que por cualquier razón  no ha empezado  con buen  pie, puede ser muy difícil. Además, continuamente estuve recibiendo mensajes en dos polos opuestos: los que no entienden que le des tanta importancia y los que le dan tanta que parece que un biberón  es algo horrible…y ni tanto ni tan calvo.  Si te pasa esto, el mejor apoyo lo encontrarás en la matrona y en los grupos de postparto, en los que verás que a muchas les pasa lo mismo que a ti.

En mi caso la lactancia ha sido mixta todo el tiempo y hasta los 10 meses, momento en le que ya decidí  que no quería  seguir  dándole  el pecho porque quería  recuperar esa parte de mi cuerpo. Como en tantas cosas, estar tranquila y segura son dos aspectos fundamentales para que todo vaya bien..así que, mi consejo es: busca aquello que te ayude a sentirte así no importa si es a base de biberón , sólo lactancia o combinando ambas alternativas (estar pegadita a tu bebé, dar biberón  en algunas tomas…) y ten paciencia contigo, con tu bebé  y con todos  los que te rodean.

LA DE ESPE: MI PEOR PESADILLA

Para mí la lactancia fue la peor experiencia relacionada con la maternidad. Peor que el embarazo. Peor que el parto. Una pesadilla que me llevó al borde de la depresión postparto y casi a rechazar a mi hija.

No habíamos salido del paritorio y la niña ya me había hecho moratones alrededor de la areola. Es lo que pasa cuando te dejan a una criatura ahí encima mientras tú, recién parida, sigues dando un paseo por las nubes. Los dos días siguientes, aún en el hospital, comenzó el desastre. Las matronas y enfermeras me decían que la niña se agarraba bien y que era normal que me doliese.

No llevaba ni dos días en casa cuando aparecieron las grietas. Ese dolor es inexplicable. Cada vez que la niña tenía que engancharse, me agarraba fuerte a algo y apretaba los dientes. Se me caían las lágrimas del dolor. Era como si me clavaran agujas. La matrona del centro de salud me enseñó a usar las pezoneras y la cosa mejoró algo pero toma tras toma, las heridas se fueron abriendo. Pasé al plan B: sacaleches. Dolía menos pero una de las veces la leche salió manchada de sangre y aquella escena pudo conmigo. Además, no salía suficiente leche como para calmar el hambre de la pequeña, a la cual empezaba a rechazar. Cada vez que ella lloraba porque quería comer, yo me ponía tensa porque sabía que me haría daño. Sin darme cuenta, traspasaba todo mi nerviosismo a la pobre criatura y aquello acababa con las dos llorando a moco tendido ante la atónita mirada de mi marido que, en una ocasión acabó llorando también por  impotencia, nervios y desesperación. Un auténtico caos. Por eso paré la lactancia materna exclusiva, me compré unos parches de hidrogel y, continúe con biberón. En solo una semana, tenía la sensación de ser una mala madre (las presiones externas no son buenas…).

Una semana después, con las heridas cerradas, pude dar el pecho a mi hija sin grietas, sin pezoneras y sin dolor. No tenía el mismo volumen de leche pero continuamos con lactancia mixta durante meses. Eso sí, nunca conseguí relajarme y disfrutar de esa experiencia maravillosa que otras madres cuentan. Sin embargo, estaba convencida de que era lo mejor para mi hija. Por eso, cuando vuelva a tener un hijo, intentaré darle el pecho.

¿Te ha pasado algo similar? Puedes dejar tu experiencia aquí abajo.

Si quieres unirte a esta semana especial de promoción de la lactancia materna puedes hacerlo escribiendo un post desde tu blog. También puedes colaborar con cualquier ONG como Acción contra el Hambre que lleva a cabo proyectos de promoción de la lactancia en países donde las madres no tienen acceso a los alimentos más básicos.