Manifiesto de las madres inteligentes

Las madres inteligentes somos prácticas, libres, reales e imperfectas. Si hasta ahora hemos vivido como hemos querido, ¿Por qué desde que nos convertimos en madres tenemos que dejar de hacerlo? Porque damos el biberón, o no; porque practicamos colecho, o no; porque llevamos a los niños a la escuela infantil, o no; porque les dejamos el Ipad para entretenerles un rato, o no… ¡Basta ya!

Queremos ser nuestra propia versión de madres, queremos vivir la maternidad sin complejos, sin presiones y sin que nos la cuenten.  Y sí, nos gusta dormir, disfrutar de una cena en pareja, salir con nuestras amigas de vez en cuando y reírnos de la vida.

Por eso estamos redactando este manifiesto de las madres inteligentes. Para desmitificar la maternidad y bajar a la realidad de la vida fuera de Pinterest.  ¿Nos ayudas a completarlo?

  1. Queremos bebés felices.

Buscamos lo mejor para nuestros retoños, siempre. En su educación, en sus hábitos, en su alimentación, en la ropa que visten… Ellos son nuestra prioridad. Aunque no nos dejen dormir, son adorables.

  1. Queremos ser libres y no sentirnos juzgadas.

Libres para dar el pecho o el biberón, para hacer colecho o no, para dejarles ver la tele o no… Libres para decidir. Solo si tomamos nuestras propias decisiones, acertaremos o nos equivocaremos. Y así aprenderemos. En serio, lo haremos mejor sin presiones.

  1. Queremos conciliar.

Las madres inteligentes podemos seguir siendo grandes profesionales pero es difícil hacerlo sin renunciar a ver crecer a nuestros hijos. A menudo nos vemos obligadas a elegir entre reducción de jornada o excedencia, o contratar a alguien que cuide de los hijos.  Si es por elección personal bien, pero muchas queremos continuar con nuestra carrera profesional y al mismo tiempo disfrutar del día a día de nuestros bebés. Hagamos que sea posible.

  1. Queremos un mundo sostenible.

Creemos firmemente que el mundo que dejaremos a nuestros hijos será mejor que el que tuvimos pero falta mucho por hacer. Cada gesto cuenta, no valen excusas. ¡Manos a la obra!

  1. Queremos tiempo para nosotras.

Somos madres pero seguimos siendo mujeres, parejas, hijas, hermanas, amigas… Somos lectoras, devoradoras de series y pelis, amantes de la cocina o de lo que sea, y nuestra nueva vida maternal debería encajar perfectamente con nuestros hobbies y pequeños placeres.

Se nos ocurren  tantas cosas… Pero queremos que este sea un manifiesto vivo, construido con distintas opiniones y experiencias. ¿Y tú? ¿Qué añadirías? ¿Modificarías algo?

Déjanos tu comentario y comparte el manifiesto para que otras madres puedan aportar sus ideas utilizando los hastag #madresinteligentes #bebesfelices.

¡Muchas gracias!

 

Vuelta al cole: fiesta o drama

Superada la primera semana del curso. ¿Ha sido dura? Para nosotras, un poco. En estos días ya hemos tenido llantos inconsolables antes de las 9 de la mañana, una brecha en la cabeza de la mayor y un error en la escuela infantil donde le dieron un yogur a la bebé alérgica a la proteína de leche (afortunadamente, sin consecuencias graves).

¡Y esto no ha hecho más que empezar!

Nos guste o no, la vuelta al cole es ya una realidad y estos días hemos comprobado que los padres tenemos el corazón dividido: por una parte, nos da una pena terrible que se hayan terminado las vacaciones pero, por otra, estábamos deseando descansar de los pequeños y de esa intensidad que nos funde las baterías. 

Vuelta al cole

UN AUTÉNTICO DRAMA

Más allá de la tristeza que puede suponer el fin de las vacaciones de verano, o la angustia típica del primer día de cole de los peques, algunos padres hacen de la vuelta a las aulas un verdadero drama. Una cosa es que a alguno se le escape alguna lagrimilla al dejar a los peques llorando a moco tendido y otra es lo de la bloguera estadounidense que se ha hecho viral esta semana por comparar el sentimiento que tuvo al despedirse de su hija en su primer día de colegio con el que debe sentir un hijo cuando su madre le abandona en el lecho de muerte. Tremendo.

Tampoco se queda corta la reportera que convirtió la entrevista a un niño de cuatro años en un mar de lágrimas al preguntarle si echaba de menos a su mamá. El pobre, que estaba tan contento jugando con sus amiguitos, se echó a llorar entre pucheros. ¡Qué penita!

 

UNA FIESTA 

Y al margen de los dramas, encontramos a las madres y padres que necesitaban que el verano acabara y han contado los días para el inicio del cole (sin adaptación y con comedor, como debe ser). Aquellos y aquellas que estaban deseando tener cinco minutos para sus asuntos, aunque solo sea para cantar en el coche camino del trabajo.

Las Malasmadres han celebrado la vuelta al cole por todo lo alto, con champán y luciendo la camiseta del Club que lucha por desdramatizar la maternidad y vencer a los estereotipos de madre perfecta.Malasmadres

¿Y tú? ¿Eres de hacer dramas o de celebrar la vuelta al cole?

Nosotras, por ahora, la celebramos con mucho trabajo. Estamos ultimando la nueva colección (qué cosas más bonitas, madre) y, al mismo tiempo, liquidando la actual (está todo al 50% de descuento hasta el 15 de septiembre).

¡Feliz viernes! ¡Vienen dos días sin cole!

Aquellas pequeñas cosas que aprendimos en vacaciones

¿Qué tal el verano? ¿Y las vacaciones? Son las preguntas más formuladas estos días en el trabajo, en encuentros casuales, en citas familiares, en el ascensor con un vecino… Y las respuestas no dejan de ser de lo más tópicas: “muy cortas”, “geniales”, “ya se me han olvidado”. Acto seguido, se resumen los destinos visitados: “estuvimos en…Y luego fuimos unos días a…”.

Sin embargo, las vacaciones son mucho más que los sitios que hemos pisado, las playas en las que nos hemos bañado o los días tachados en el calendario. Las vacaciones (y más si son con niños)  siempre nos enseñan cosas nuevas y, por ello, acaban convirtiéndose en lecciones de vida.

Para empezar, las vacaciones nos permiten mirar el mundo con ojos de niño. Tenemos tiempo para jugar, para explorar, para preguntarnos el porqué de algunas cosas, y para sorprendernos con el origen de otras. Para recordar qué es lo importante o descubrir aquello que debería serlo. bebé vacaciones

Las vacaciones son el mejor momento para la creatividad, para las actividades artísticas e inevitablemente las físicas. Y eso incluye el momento en el que te ves enseñando a tu hijo/sobrino/hijo de amigo a tirarse de cabeza en la piscina y a montar en bicicleta. Como dirían en un conocido anuncio, esos momentos no tienen precio.

En definitiva, las vacaciones sirven para aprender o recordar que no necesitamos tantas cosas como pensamos, que todo es más sencillo de lo que parece, que cualquier sitio es bueno si están las personas adecuadas.

A todos nos da la impresión de que los niños han crecido mucho durante las vacaciones de verano y puede que sea verdad y, en general, lo hagan pero, gracias a ellos, nosotros también crecemos en el mejor de los sentidos. bebé vacaciones

Terminamos con una conversación que escuchamos el otro día y que resume ese sentimiento de haber aprovechado las vacaciones y de haber vivido esos momentos únicos.

(Niña de 5 años) -Papá, ¿Cómo se construyen puentes sobre el mar?

(Padre) -Pues se empieza por los cimientos…

(Niña de 3 años) – Pues con la pala.

¿Y vosotros? ¿Qué habéis aprendido estas vacaciones?

Si nuestras hijas no existieran, Bee Bee Babies tampoco

Tal cual. Si Cloe, Carla, Alba, Julia y Sofía no existieran, Bee Bee Babies tampoco.

Hoy hacemos nuestro el lema del Club de las Malasmadres para reivindicar una conciliación real porque, en nuestro caso, es literal: sin nuestras hijas, nuestra empresa no existiría. De hecho, Bee Bee Babies nació cuando Marta comprobó que su hija Cloe cambió de talla varias veces en su primer mes de vida, lo que supuso dejar ropa sin estrenar o ponérsela apenas un par de veces. De ahí su idea de negocio y nuestras prendas que crecen con los bebés.

Desde un primer momento, tuvimos muy clara una premisa: en esta micro PYME los hijos nunca serían un impedimento para el desarrollo de nuestro trabajo. Y así ha sido. Hemos tenido reuniones de trabajo con las bebés lactantes, hemos planificado y tomado decisiones importantes mientras nuestras hijas pequeñas jugaban juntas, y nos hemos llevado a las niñas  “al despacho” en algunos momentos, como muestra esta foto tomada en Área 31 (el invernadero empresarial del IE, que tan buen cobijo nos ha dado).

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Reunión de trabajo con bebé de tres meses

Nuestros horarios son flexibles, y eso nos permite cumplir con todas nuestras responsabilidades familiares y laborales según nuestra propia organización diaria. En muchas ocasiones, la pequeña Carla nos acompaña a llevar los pedidos a la oficina de reparto e incluso, en eventos especiales, hemos disfrutado de la presencia de las niñas y han sido nuestras mejores embajadoras.

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Equipo Bee Bee Babies en la última edición de FIMI

Por supuesto, compatibilizar no es fácil y tenemos días en los que no llegamos a todo. Nuestras casas no son dignas de fotos de Pinterest, hay días en los que se cena pizza porque no hay nada más en la nevera, no pisamos una tienda de ropa desde hace meses y la peluquería sólo cuando las canas reclaman un tinte a gritos.

Dice el informe de las Malasmadres que cinco de cada 10 madres se han enfrentado a experiencias negativas en el trabajo por ser madres. Algunas, incluso, desde el momento de anunciar un embarazo. En Bee Bee Babies los embarazos se viven con total normalidad, hemos trabajado embarazadas de 40 semanas y ni siquiera hemos agotado la baja maternal.

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Cloe y Carla en el pop-up de Baby & Kids

Pero, por desgracia, son muchos los que piensan que una mujer embarazada no tiene la misma dedicación o que una madre de familia no es tan efectiva como una mujer soltera. Lo comprobamos hace poco, cuando preseleccionaron a Bee Bee Babies como startup para formar parte de una aceleradora empresarial. Nuestro asombro fue mayúsculo al escuchar la primera pregunta del reclutador: “Teniendo en cuenta que las tres sois madres, ¿Cómo os organizaríais para estar un año full time en este proyecto?” Dudo mucho que la pregunta hubiera sido la misma a tres hombres padres de familia. Nos fuimos con la impresión de que la ilusión, las buenas ideas, la seriedad y la responsabilidad que transmitimos en aquella entrevista no importaron. Ya habían decidido que no estábamos seleccionadas desde el momento en que hicieron la primera pregunta.

Eso es lo que tiene que cambiar. Y por eso hoy alzamos la voz y nos unimos a la campaña #CONCILIA13F. Porque la llamada “concienciación social” está en que todos y cada uno de nosotros pongamos nuestro granito de arena para lograr una solución. Como compañera de trabajo, no juzgues. Como jefa, ten empatía. Como amiga, no te compares. Como hermana, echa una mano. Como madre o suegra, no critiques.

Enhorabuena al Club de las Malasmadres por esta iniciativa. Contad con nosotras.

Espe, Mayte y Marta (equipo Bee Bee Babies)