Si nuestras hijas no existieran, Bee Bee Babies tampoco

Tal cual. Si Cloe, Carla, Alba, Julia y Sofía no existieran, Bee Bee Babies tampoco.

Hoy hacemos nuestro el lema del Club de las Malasmadres para reivindicar una conciliación real porque, en nuestro caso, es literal: sin nuestras hijas, nuestra empresa no existiría. De hecho, Bee Bee Babies nació cuando Marta comprobó que su hija Cloe cambió de talla varias veces en su primer mes de vida, lo que supuso dejar ropa sin estrenar o ponérsela apenas un par de veces. De ahí su idea de negocio y nuestras prendas que crecen con los bebés.

Desde un primer momento, tuvimos muy clara una premisa: en esta micro PYME los hijos nunca serían un impedimento para el desarrollo de nuestro trabajo. Y así ha sido. Hemos tenido reuniones de trabajo con las bebés lactantes, hemos planificado y tomado decisiones importantes mientras nuestras hijas pequeñas jugaban juntas, y nos hemos llevado a las niñas  “al despacho” en algunos momentos, como muestra esta foto tomada en Área 31 (el invernadero empresarial del IE, que tan buen cobijo nos ha dado).

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Reunión de trabajo con bebé de tres meses

Nuestros horarios son flexibles, y eso nos permite cumplir con todas nuestras responsabilidades familiares y laborales según nuestra propia organización diaria. En muchas ocasiones, la pequeña Carla nos acompaña a llevar los pedidos a la oficina de reparto e incluso, en eventos especiales, hemos disfrutado de la presencia de las niñas y han sido nuestras mejores embajadoras.

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Equipo Bee Bee Babies en la última edición de FIMI

Por supuesto, compatibilizar no es fácil y tenemos días en los que no llegamos a todo. Nuestras casas no son dignas de fotos de Pinterest, hay días en los que se cena pizza porque no hay nada más en la nevera, no pisamos una tienda de ropa desde hace meses y la peluquería sólo cuando las canas reclaman un tinte a gritos.

Dice el informe de las Malasmadres que cinco de cada 10 madres se han enfrentado a experiencias negativas en el trabajo por ser madres. Algunas, incluso, desde el momento de anunciar un embarazo. En Bee Bee Babies los embarazos se viven con total normalidad, hemos trabajado embarazadas de 40 semanas y ni siquiera hemos agotado la baja maternal.

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Cloe y Carla en el pop-up de Baby & Kids

Pero, por desgracia, son muchos los que piensan que una mujer embarazada no tiene la misma dedicación o que una madre de familia no es tan efectiva como una mujer soltera. Lo comprobamos hace poco, cuando preseleccionaron a Bee Bee Babies como startup para formar parte de una aceleradora empresarial. Nuestro asombro fue mayúsculo al escuchar la primera pregunta del reclutador: “Teniendo en cuenta que las tres sois madres, ¿Cómo os organizaríais para estar un año full time en este proyecto?” Dudo mucho que la pregunta hubiera sido la misma a tres hombres padres de familia. Nos fuimos con la impresión de que la ilusión, las buenas ideas, la seriedad y la responsabilidad que transmitimos en aquella entrevista no importaron. Ya habían decidido que no estábamos seleccionadas desde el momento en que hicieron la primera pregunta.

Eso es lo que tiene que cambiar. Y por eso hoy alzamos la voz y nos unimos a la campaña #CONCILIA13F. Porque la llamada “concienciación social” está en que todos y cada uno de nosotros pongamos nuestro granito de arena para lograr una solución. Como compañera de trabajo, no juzgues. Como jefa, ten empatía. Como amiga, no te compares. Como hermana, echa una mano. Como madre o suegra, no critiques.

Enhorabuena al Club de las Malasmadres por esta iniciativa. Contad con nosotras.

Espe, Mayte y Marta (equipo Bee Bee Babies)

No somos Superwoman (ni queremos serlo)

Ya lo hemos dicho. Alto y claro. Negro sobre blanco. No somos Superwoman y no queremos serlo. Ni ahora, ni mañana, ni nunca.

Para llegar a esta conclusión, hemos tenido que luchar contra varios yo interiores, contra presiones de agentes externos (madres, suegras, primas, amigas…), contra las reglas de una sociedad que nos exige y nos exprime, contra las fantasías que nos intentan vender las revistas, y contra los mil y un mitos de la maternidad.Superwoman

Para la mayoría de las madres, la conciliación es un cuento chino que solo en contadas ocasiones es posible. Ya hemos descubierto que ese paradigma de vida armoniosa en la que los trabajos dentro y fuera de la casa se complementan a la perfección, es un espejismo. En la vida real, nos vemos obligadas a congelar purés, saltarnos el baño del niño, pedir pizza de manera habitual, correr para no llegar tarde al cole o pasar por delante de las pelusas del pasillo pensando: “ahí os quedáis un par de días más”.

Por si fuera poco, somos madres reales que regañamos a nuestros hijos, discutimos con nuestras parejas, nos agobiamos con las tareas del día a día, nos desesperamos cuando los niños no duermen ni hacen los deberes, que soñamos con una tarde libre para ir a la peluquería o a tomar un café con una amiga.

A menudo nos preguntamos cómo lo hacían nuestras abuelas, con cuatro o cinco niños bien criados, comida recién hecha en todo momento,la nevera siempre llena y la casa más ordenada y limpia que una patena. Y todo eso sin Internet, ni whatsapp, ni robot aspirador, ni (en muchos casos) carnet de conducir. Ellas sí eran Superwoman.

¿Y nosotras? ¿No lo somos? Es cierto que no hacemos croquetas, ni cosemos disfraces. No nos salen las trenzas de espiga ni somos capaces de quitar las manchas de zumo de naranja. Lo asumimos sin el menor sentimiento de culpabilidad. Sin embargo, nos preocupamos por los intereses culturales de nuestros hijos, porque encuentren sus espacios propios, porque sepan apreciar las pequeñas cosas, aprender de sus errores y disfrutar de su vida. Y todo lo hacemos con dedicación, creatividad, amor y mucho humor. Porque los niños también deben aprender a reírse de los cánones de perfección que nos impone la sociedad.We_Can_Do_It!

Por todo eso, también somos madres excelentes con otro tipo de superpoderes.

Entonces… ¿Seguro que no somos SuperWoman?