Mamás lactantes y trabajadoras

Quiero aprovechar la semana de la lactancia de Suavinex para hacer una reflexión sobe las mamás que se incorporan a su trabajo pero sus bebés todavía se alimentan exclusivamente de leche materna.

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Mamá lactante

Las opciones son sencillas: seguir con la leche materna mediante el uso de un sacaleches, pasarte a la leche de fórmula para las tomas en las que no estás en casa o que alguien te acerque al bebé a tu lugar de trabajo para poder darle el pecho en las horas establecidas. Y la verdad es que no es nada sencillo continuar con la leche materna.

Recientemente he sido mamá y mi niña se alimenta exclusivamente de leche materna. Como además de mamá soy emprendedora, he tenido que incorporarme a trabajar cuando mi bebé apenas tenía dos meses y medio. La forma en la que he decidido organizarme es que procuro pasar fuera de casa únicamente una toma de la niña, en la que come lo que me he sacado el día anterior. Pero la tarea de sacarse leche no es sencilla y mucho menos placentera.

Primero: la lactancia requiere tranquilidad y cuando te sacas leche en tu lugar de trabajo normalmente es en un rato en el que intentas interrumpir la actividad pero no es fácil que tu entorno te lo permita.

Segundo: lo normal es que lo tengas que hacer en el baño porque hay muy pocas empresas que tengan una zona de lactancia, y el baño no suele ser un sitio muy cómodo, eso si está suficientemente limpio, como para que sea un momento agradable de tu día a día.

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Tercero: ¿qué piensan tus compañeros que haces en esos 20-30 minutos? esto debería dar igual, pero desaparecer durante un rato largo y tener que dar explicaciones pues como que da mucha pereza.

Cuarto: si mi niña come sólo lo que está saliendo de mi teta en ese rato… no entiendo como puede estar tan gorda. Me consta, que salvo contadas ocasiones, lo que sale del sacaleches es una cantidad muy inferior a la que nuestros niños son capaces de succionar en el mismo tiempo.

Así que acabas estando mucho tiempo, el pezón se enrojece y en ocasiones se irrita, con poca leche, incómoda, estresada porque te esperan y sintiéndote como si fueras una vaca.

Vamos, que continuar con la leche materna es una prueba más de infinito amor por nuestros hijos y convicción sobre sus bondades, porque lo que te pide el cuerpo y el entorno es dejarlo y pasar a la leche de fórmula.

Así que me gustaría felicitar a todas las madres que consiguen incorporarse a su vida laboral y mantener la lactancia a sus hijos… ¡Somos unas auténticas heroínas!