De una lactancia horrible a una lactancia maravillosa

Del 1 al 7 de agosto se celebra la Semana Internacional de la Lactancia instaurada por la OMS. Este año, Acción contra el Hambre y Madresfera ponen en marcha el “Proyecto Kwashiorkor”, un maratón de posts sobre la lactancia materna que tiene como objetivo que las madres blogueras compartan sus experiencias personales con la lactancia como una manera de generar diálogo sobre el tema.

Desde Bee Bee Babies hemos querido sumarnos a esta iniciativa compartiendo nuestras experiencias personales. la de Marta, sin problemas y con un recuerdo maravilloso; la de María, que comenzó mal pero mejoró y duró 10 meses; y la de Espe, que fue una auténtica pesadilla.

LA DE MARTA: UNA LACTANCIA GENIAL

He sido madre de dos bebés y con cada uno de ellos la experiencia como madre lactante ha sido muy diferente. Yo no he tenido problemas para dar el pecho, las niñas se han enganchado al pecho desde la primera toma, la leche me sube enseguida y mis hijas han engordado como un tiro desde el principio pasando de ser bebés normales a bebés de percentil 90.

Pero eso no lo es todo, aunque lo parezca. El problema lo tuve con la primera de ellas porque tardaba entre 1:30 y 2h en comer y a la 1:30 quería engancharse de nuevo, como quería darle a demanda pues claramente se la volvía a ofrecer pero para mi como persona (que no estaba preparada para ser una vaca) fue demoledor. Encima, cuando iba a la pediatra me decía que cada 3h y 10min de cada pecho y fin, a lo mejor fui una pardilla y hubiera funcionado, lo cierto es que nunca lo probé. No estaba dispuesta a dejar a mi hija llorar el resto del tiempo y yo creía que eso no encajaba con ese bebé. Al mes o mes y medio, las tomas empezaron a distanciarse un poco y en vez de ese rato sólo estábamos 45min  a 1h, así que vimos la luz.

Con mi segunda hija, fue maravilloso… Comía en 10min en total y de un único pecho, no me daba tiempo a cambiarla, así que del otro me sacaba con el sacaleches. Y pedía más o menos a las 3h de haber empezado. No me lo podía creer, el resto del tiempo dormía y ¡¡yo tenía casi 3h para mi!! en realidad, 3h para poder estar con mi hija mayor que todavía era muy bebé. Fue una maravilla, exactamente como esas fotos de madres con bebés al pecho que parecen estar levitando.

LA DE MARÍA: LA COSA NO ES CÓMO EMPIEZA SINO CÓMO ACABA

Mi hija María, nació un 3 de agosto, con un calor infernal en Madrid. Yo siempre tuve claro que quería darle el pecho y desde el primer momento se lo ofrecía frecuente a mi bebé. Pero al parecer, no me subía la leche y en el hospital donde di a luz a nadie se le ocurrió que con el calor que hacía María se iba deshidratando poco a poco y que a lo mejor era bueno ofrecerle un biberón. Como ahora parece un sacrilegio ofrecerles biberón a nuestras hijas y yo era madre primeriza, ocurrió que tras 5 días en esas circunstancias, la niña se deshidrató y terminó en la UCI pediátrica de otro hospital.

Allí, por supuesto, le dieron un biberón a María y tras unos 15 días ingresada, con antibiótico y tomando alternativamente biberón y pecho la niña se recuperó y gracias a mi tesón ha tomado lactancia mixta hasta los 10 meses.

Mi sensación, ahora que lo veo con distancia, es que se vuelve a dar mucha importancia a los beneficios  de la lactancia materna (algo que no discuto) y, desde la teoría, las instituciones sanitarias lo promueven, pero el día a día de una madre primeriza y que por cualquier razón  no ha empezado  con buen  pie, puede ser muy difícil. Además, continuamente estuve recibiendo mensajes en dos polos opuestos: los que no entienden que le des tanta importancia y los que le dan tanta que parece que un biberón  es algo horrible…y ni tanto ni tan calvo.  Si te pasa esto, el mejor apoyo lo encontrarás en la matrona y en los grupos de postparto, en los que verás que a muchas les pasa lo mismo que a ti.

En mi caso la lactancia ha sido mixta todo el tiempo y hasta los 10 meses, momento en le que ya decidí  que no quería  seguir  dándole  el pecho porque quería  recuperar esa parte de mi cuerpo. Como en tantas cosas, estar tranquila y segura son dos aspectos fundamentales para que todo vaya bien..así que, mi consejo es: busca aquello que te ayude a sentirte así no importa si es a base de biberón , sólo lactancia o combinando ambas alternativas (estar pegadita a tu bebé, dar biberón  en algunas tomas…) y ten paciencia contigo, con tu bebé  y con todos  los que te rodean.

LA DE ESPE: MI PEOR PESADILLA

Para mí la lactancia fue la peor experiencia relacionada con la maternidad. Peor que el embarazo. Peor que el parto. Una pesadilla que me llevó al borde de la depresión postparto y casi a rechazar a mi hija.

No habíamos salido del paritorio y la niña ya me había hecho moratones alrededor de la areola. Es lo que pasa cuando te dejan a una criatura ahí encima mientras tú, recién parida, sigues dando un paseo por las nubes. Los dos días siguientes, aún en el hospital, comenzó el desastre. Las matronas y enfermeras me decían que la niña se agarraba bien y que era normal que me doliese.

No llevaba ni dos días en casa cuando aparecieron las grietas. Ese dolor es inexplicable. Cada vez que la niña tenía que engancharse, me agarraba fuerte a algo y apretaba los dientes. Se me caían las lágrimas del dolor. Era como si me clavaran agujas. La matrona del centro de salud me enseñó a usar las pezoneras y la cosa mejoró algo pero toma tras toma, las heridas se fueron abriendo. Pasé al plan B: sacaleches. Dolía menos pero una de las veces la leche salió manchada de sangre y aquella escena pudo conmigo. Además, no salía suficiente leche como para calmar el hambre de la pequeña, a la cual empezaba a rechazar. Cada vez que ella lloraba porque quería comer, yo me ponía tensa porque sabía que me haría daño. Sin darme cuenta, traspasaba todo mi nerviosismo a la pobre criatura y aquello acababa con las dos llorando a moco tendido ante la atónita mirada de mi marido que, en una ocasión acabó llorando también por  impotencia, nervios y desesperación. Un auténtico caos. Por eso paré la lactancia materna exclusiva, me compré unos parches de hidrogel y, continúe con biberón. En solo una semana, tenía la sensación de ser una mala madre (las presiones externas no son buenas…).

Una semana después, con las heridas cerradas, pude dar el pecho a mi hija sin grietas, sin pezoneras y sin dolor. No tenía el mismo volumen de leche pero continuamos con lactancia mixta durante meses. Eso sí, nunca conseguí relajarme y disfrutar de esa experiencia maravillosa que otras madres cuentan. Sin embargo, estaba convencida de que era lo mejor para mi hija. Por eso, cuando vuelva a tener un hijo, intentaré darle el pecho.

¿Te ha pasado algo similar? Puedes dejar tu experiencia aquí abajo.

Si quieres unirte a esta semana especial de promoción de la lactancia materna puedes hacerlo escribiendo un post desde tu blog. También puedes colaborar con cualquier ONG como Acción contra el Hambre que lleva a cabo proyectos de promoción de la lactancia en países donde las madres no tienen acceso a los alimentos más básicos.

 

 

6 consejos para superar el posparto

El posparto es una etapa difícil, llena de incertidumbres y altibajos hormonales que pueden provocar que la madre se vea sobrepasada en determinados momentos. Por eso queremos compartir estos consejos que solo se aprenden cuando ya se ha vivido esta experiencia ineludiblemente ligada a la maternidad. Ahí van:

  1. Visitas en el hospital

Siempre que la madre y el bebé se encuentren bien, es mejor recibir visitas en el hospital que en casa. ¿Por qué? Porque en las habitaciones de maternidad estás en modo “Pensión Completa”, con cuidados para ti y para el bebé durante las 24 horas y con tantos calmantes que el mundo te parece de color de rosa. Por desgracia, todo eso desaparece cuando llegas a casa. Lo que menos te apetecerá durante unas semanas será servir cafés y aguantar continuamente el trasiego de gente en tu salón. Otra ventaja de las visitas en el hospital es que suelen ser cortas (siempre que el padre de la criatura o algún familiar cercano esté entrenado para gestionar las entradas y salidas con agilidad).posparto

  1. Da el pecho a tu ritmo

Dar el pecho no es fácil y duele. Partiendo de esas premisas, relax, mucho relax. En el hospital hay matronas y enfermeras expertas que te enseñarán a hacerlo y que saben del tema más que cualquier otra persona (véase tu madre, tu hermana o tu prima). Está bien pedir ayuda o recibir consejos de alguien cercano pero, ojo, si te descuidas, estará agarrándote el pezón hasta tu suegra. Y si necesitas tranquilidad y privacidad, no te cortes a la hora de pedir que desalojen la habitación o retirarte para dar el pecho tranquilamente a tu bebé.

  1. Pide ayuda

No intentes hacerte la superwoman. Todo lo contrario, déjate mimar. La recuperación del posparto lleva su tiempo y el bebé necesita que estés pendiente de él en todo momento. Por eso, si tienes que llamar a tu madre para que te lleve unas lentejas; a tu hermana para que se quede con el bebé mientras sientes el placer de darte una ducha; o a tu mejor amiga porque necesitas desahogarte: hazlo. La gente cercana estará encantada de echarte una mano y tú podrás centrarte en lo importante.

  1. No entres en bucle

Llorar sin saber por qué es un clásico del posparto. Te preguntarás mil veces al día cuánto dura la cuarentena porque tendrás la impresión de que el sangrado y la revolución hormonal no tienen fin. Pero sí, la cuarentena pasa, y con ella se van los sudores nocturnos, los loquios y los dolores de ovarios, cabeza, espalda y todo lo que puede doler a un ser humano. Un consejo: si lo único que te apetece es estar en la cama, hazlo, con tu bebé cerca.

  1. Fíate de tu instinto

Olvídate de buscar en Internet. Si empiezas a leer foros, no harás más que liarte. Lo mismo ocurre con los consejos de tu madre y las experiencia de tus amigas, está bien tenerlos en cuenta pero cada madre es distinta, cada bebé es único, y las circunstancias nunca se repiten. Por eso no hay recetas universales. El consejo es que te fíes de tu instinto y, si te ves superada en algún momento, consultes a un experto.

  1. No te mires al espejo

La primera vez que te miras al espejo después de dar a luz puede resultar bastante dura. El bebé está fuera pero pareces embarazada de cuatro meses. Aparte de esa tripa flácida tan característica después del parto, descubres que la celulitis no ha desaparecido por arte de magia y que te ha salido alguna estría, pese al pastón que gastaste en cremas. Consejo: tranquilidad. El posparto no es un buen momento para ponerse a dieta ni hacer ejercicios bruscos. Y tendrás mucho tiempo para recuperar tu silueta.

Es cierto que vestirse puede suponer un problema porque la ropa de embarazada suele quedar grande y la previa al embarazo, pequeña. Por eso es aconsejable tener preparados unos buenos sujetadores de lactancia, unos leggins y unas camisetas anchas para pasar los primeros días con la mayor comodidad.

Esperamos que estos consejos os ayuden a sobrellevar el posparto de la mejor manera posible. Y recordad que esta etapa pasa y se olvida rápido. Si no, no repetiríamos.

 

Mi primera experiencia como mamá

Estamos recibiendo muchas experiencias de mamis que poco a poco iremos publicando, nos encanta leer vuestras experiencias y estamos seguras de que a muchas futuras mamás también. A ver si algún papá se anima y podemos conocer otro punto de vista.

Esta es la historia de Raquel y Álvaro:

Alvaro 12 meses

Mi primera experiencia como madre es, imagino que como en la mayoría de los casos, una auténtica locura!

Tengo un niño, Álvaro, que está a punto de cumplir los 15 meses. Desde el principio siempre ha sido un niño muy bueno; tuve un embarazo buenísimo sin un solo problema, susto o preocupación…sólo las típicas de madre primeriza que no sabe muy bien qué le está pasando! Tuve también un parto largo pero fácil, dos semanas antes de lo previsto. Rompí la bolsa muy temprano por la mañana y eso siempre alarga las cosas, pero  una vez empezaron las contracciones y un señor simpatiquísimo me puso la epidural, todo fue sobre ruedas y a las doce menos diez de la noche pusieron en mis brazos a esa pequeña cosa rosa y arrugada que me iba a cambiar la vida.

Alvaro 1 semana

Los primeros días en casa con un bebé son un auténtico caos! Recuerdo con absoluto horror tener que poner el despertador cada 3 horas para darle de comer al peque. ¡¡Era un auténtico infierno!!…primero debíamos despertarnos nosotros y luego pasábamos 20 minutos intentando despertar al pequeñín que estaba tan plácidamente dormido que no había manera de mantenerle despierto para que comiera!!!…¡¡¡y así durante un mes!!!…si vuelvo a tener otro hijo, creo que no volveré a cometer esta locura, sobre todo teniendo en cuenta que ahora tengo un bebé lleno de rosquitas con un percentil por encima de 75!!!

Alvaro 1 mes

Fui afortunada también con la lactancia. Álvaro se enganchó rápido y bien y era capaz de comer en unos 10 minutos!!! Apenas si tuve alguna grieta y las mastitis sólo las conozco de oídas. Gracias a esto y a las facilidades que me daban en mi lugar de trabajo para la extracción de leche, alargué la lactancia materna hasta los 13 meses (cosa que nunca hubiera imaginado) y la dejé porque Álvaro la dejó de demandar…ay! desterrada por unas croquetas!

Álvaro fue un bebé poco llorón, buen comedor y, aunque tuvo cólicos, éstos no fueron ni muy largos ni demasiado desesperantes…sobre todo cuando descubrimos que mejoraba mucho si le tumbábamos boca abajo sobre el brazo como si fuera un mono y le dejábamos chupar el dedo meñique…claro que semejante postura nos hizo sufrir alguna lesión de muñeca…pero mejoró mucho nuestras tardes! Y a los 3 meses desaparecieron como por arte de magia!

Lo que siempre hizo peor fue dormir. Ya de pequeñín nos costaba dormirlo porque se desvelaba con las tomas y hasta los 11 meses se seguía despertando entre 2 y 3 veces por noche para comer! Así que decidimos usar el método Estivill que resultó mucho menos drástico de lo que nunca hubiésemos esperado, porque la primera noche lloró 10 minutos, la segunda 5 y desde la tercera, hace ya  6 meses, duerme la noche del tirón!!…mejorando mucho nuestra calidad de vida y permitiéndonos tener suficiente energía durante el día para jugar y hacer cosas con él una vez que acaba nuestra jornada laboral.

Alvaro 7 meses

Sin embargo la parte más dura de la maternidad hasta el día de hoy fue sin duda cuando el papá de Álvaro se tuvo que ir a trabajar al extranjero durante 3 meses, el día que Álvaro cumplió los 4.  Justo cuando Álvaro empezó la guardería y yo me incorporé al mundo laboral…me quedé sola. Fue terrible. Al ya de por sí duro hecho de tener que cuidar de un bebé siendo una madre sola y trabajadora, se unió el hecho de que el peque empezó a enlazar un catarro tras otro, una bronquitis tras otra, una otitis tras otra…no he estado más preocupada, más cansada y más asustada en toda mi vida. Imagino que para su padre, vivirlo desde la distancia, con preocupación y frustración, no fue mejor. Sin embargo el tiempo pasó y gracias al apoyo y la ayuda de familiares y amigos, llegó el calor de la primavera y nos trajo a papá de vuelta a casa!

Alvaro 14 meses

Hoy por hoy, con 15 meses, Álvaro es un bebé tremendamente alegre, que ya corre por la casa dándose golpes con cada esquina y que nos roba el corazón con cada sonrisa!”

Raquel.

¡Además Álvaro es un bebé del enjambre de Bee Bee Babies, lo que nos gusta todavía más!

Mamás lactantes y trabajadoras

Quiero aprovechar la semana de la lactancia de Suavinex para hacer una reflexión sobe las mamás que se incorporan a su trabajo pero sus bebés todavía se alimentan exclusivamente de leche materna.

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Mamá lactante

Las opciones son sencillas: seguir con la leche materna mediante el uso de un sacaleches, pasarte a la leche de fórmula para las tomas en las que no estás en casa o que alguien te acerque al bebé a tu lugar de trabajo para poder darle el pecho en las horas establecidas. Y la verdad es que no es nada sencillo continuar con la leche materna.

Recientemente he sido mamá y mi niña se alimenta exclusivamente de leche materna. Como además de mamá soy emprendedora, he tenido que incorporarme a trabajar cuando mi bebé apenas tenía dos meses y medio. La forma en la que he decidido organizarme es que procuro pasar fuera de casa únicamente una toma de la niña, en la que come lo que me he sacado el día anterior. Pero la tarea de sacarse leche no es sencilla y mucho menos placentera.

Primero: la lactancia requiere tranquilidad y cuando te sacas leche en tu lugar de trabajo normalmente es en un rato en el que intentas interrumpir la actividad pero no es fácil que tu entorno te lo permita.

Segundo: lo normal es que lo tengas que hacer en el baño porque hay muy pocas empresas que tengan una zona de lactancia, y el baño no suele ser un sitio muy cómodo, eso si está suficientemente limpio, como para que sea un momento agradable de tu día a día.

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Tercero: ¿qué piensan tus compañeros que haces en esos 20-30 minutos? esto debería dar igual, pero desaparecer durante un rato largo y tener que dar explicaciones pues como que da mucha pereza.

Cuarto: si mi niña come sólo lo que está saliendo de mi teta en ese rato… no entiendo como puede estar tan gorda. Me consta, que salvo contadas ocasiones, lo que sale del sacaleches es una cantidad muy inferior a la que nuestros niños son capaces de succionar en el mismo tiempo.

Así que acabas estando mucho tiempo, el pezón se enrojece y en ocasiones se irrita, con poca leche, incómoda, estresada porque te esperan y sintiéndote como si fueras una vaca.

Vamos, que continuar con la leche materna es una prueba más de infinito amor por nuestros hijos y convicción sobre sus bondades, porque lo que te pide el cuerpo y el entorno es dejarlo y pasar a la leche de fórmula.

Así que me gustaría felicitar a todas las madres que consiguen incorporarse a su vida laboral y mantener la lactancia a sus hijos… ¡Somos unas auténticas heroínas!