Mi primera experiencia como mamá

Estamos recibiendo muchas experiencias de mamis que poco a poco iremos publicando, nos encanta leer vuestras experiencias y estamos seguras de que a muchas futuras mamás también. A ver si algún papá se anima y podemos conocer otro punto de vista.

Esta es la historia de Raquel y Álvaro:

Alvaro 12 meses

Mi primera experiencia como madre es, imagino que como en la mayoría de los casos, una auténtica locura!

Tengo un niño, Álvaro, que está a punto de cumplir los 15 meses. Desde el principio siempre ha sido un niño muy bueno; tuve un embarazo buenísimo sin un solo problema, susto o preocupación…sólo las típicas de madre primeriza que no sabe muy bien qué le está pasando! Tuve también un parto largo pero fácil, dos semanas antes de lo previsto. Rompí la bolsa muy temprano por la mañana y eso siempre alarga las cosas, pero  una vez empezaron las contracciones y un señor simpatiquísimo me puso la epidural, todo fue sobre ruedas y a las doce menos diez de la noche pusieron en mis brazos a esa pequeña cosa rosa y arrugada que me iba a cambiar la vida.

Alvaro 1 semana

Los primeros días en casa con un bebé son un auténtico caos! Recuerdo con absoluto horror tener que poner el despertador cada 3 horas para darle de comer al peque. ¡¡Era un auténtico infierno!!…primero debíamos despertarnos nosotros y luego pasábamos 20 minutos intentando despertar al pequeñín que estaba tan plácidamente dormido que no había manera de mantenerle despierto para que comiera!!!…¡¡¡y así durante un mes!!!…si vuelvo a tener otro hijo, creo que no volveré a cometer esta locura, sobre todo teniendo en cuenta que ahora tengo un bebé lleno de rosquitas con un percentil por encima de 75!!!

Alvaro 1 mes

Fui afortunada también con la lactancia. Álvaro se enganchó rápido y bien y era capaz de comer en unos 10 minutos!!! Apenas si tuve alguna grieta y las mastitis sólo las conozco de oídas. Gracias a esto y a las facilidades que me daban en mi lugar de trabajo para la extracción de leche, alargué la lactancia materna hasta los 13 meses (cosa que nunca hubiera imaginado) y la dejé porque Álvaro la dejó de demandar…ay! desterrada por unas croquetas!

Álvaro fue un bebé poco llorón, buen comedor y, aunque tuvo cólicos, éstos no fueron ni muy largos ni demasiado desesperantes…sobre todo cuando descubrimos que mejoraba mucho si le tumbábamos boca abajo sobre el brazo como si fuera un mono y le dejábamos chupar el dedo meñique…claro que semejante postura nos hizo sufrir alguna lesión de muñeca…pero mejoró mucho nuestras tardes! Y a los 3 meses desaparecieron como por arte de magia!

Lo que siempre hizo peor fue dormir. Ya de pequeñín nos costaba dormirlo porque se desvelaba con las tomas y hasta los 11 meses se seguía despertando entre 2 y 3 veces por noche para comer! Así que decidimos usar el método Estivill que resultó mucho menos drástico de lo que nunca hubiésemos esperado, porque la primera noche lloró 10 minutos, la segunda 5 y desde la tercera, hace ya  6 meses, duerme la noche del tirón!!…mejorando mucho nuestra calidad de vida y permitiéndonos tener suficiente energía durante el día para jugar y hacer cosas con él una vez que acaba nuestra jornada laboral.

Alvaro 7 meses

Sin embargo la parte más dura de la maternidad hasta el día de hoy fue sin duda cuando el papá de Álvaro se tuvo que ir a trabajar al extranjero durante 3 meses, el día que Álvaro cumplió los 4.  Justo cuando Álvaro empezó la guardería y yo me incorporé al mundo laboral…me quedé sola. Fue terrible. Al ya de por sí duro hecho de tener que cuidar de un bebé siendo una madre sola y trabajadora, se unió el hecho de que el peque empezó a enlazar un catarro tras otro, una bronquitis tras otra, una otitis tras otra…no he estado más preocupada, más cansada y más asustada en toda mi vida. Imagino que para su padre, vivirlo desde la distancia, con preocupación y frustración, no fue mejor. Sin embargo el tiempo pasó y gracias al apoyo y la ayuda de familiares y amigos, llegó el calor de la primavera y nos trajo a papá de vuelta a casa!

Alvaro 14 meses

Hoy por hoy, con 15 meses, Álvaro es un bebé tremendamente alegre, que ya corre por la casa dándose golpes con cada esquina y que nos roba el corazón con cada sonrisa!”

Raquel.

¡Además Álvaro es un bebé del enjambre de Bee Bee Babies, lo que nos gusta todavía más!

Mamás lactantes y trabajadoras

Quiero aprovechar la semana de la lactancia de Suavinex para hacer una reflexión sobe las mamás que se incorporan a su trabajo pero sus bebés todavía se alimentan exclusivamente de leche materna.

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Mamá lactante

Las opciones son sencillas: seguir con la leche materna mediante el uso de un sacaleches, pasarte a la leche de fórmula para las tomas en las que no estás en casa o que alguien te acerque al bebé a tu lugar de trabajo para poder darle el pecho en las horas establecidas. Y la verdad es que no es nada sencillo continuar con la leche materna.

Recientemente he sido mamá y mi niña se alimenta exclusivamente de leche materna. Como además de mamá soy emprendedora, he tenido que incorporarme a trabajar cuando mi bebé apenas tenía dos meses y medio. La forma en la que he decidido organizarme es que procuro pasar fuera de casa únicamente una toma de la niña, en la que come lo que me he sacado el día anterior. Pero la tarea de sacarse leche no es sencilla y mucho menos placentera.

Primero: la lactancia requiere tranquilidad y cuando te sacas leche en tu lugar de trabajo normalmente es en un rato en el que intentas interrumpir la actividad pero no es fácil que tu entorno te lo permita.

Segundo: lo normal es que lo tengas que hacer en el baño porque hay muy pocas empresas que tengan una zona de lactancia, y el baño no suele ser un sitio muy cómodo, eso si está suficientemente limpio, como para que sea un momento agradable de tu día a día.

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Tercero: ¿qué piensan tus compañeros que haces en esos 20-30 minutos? esto debería dar igual, pero desaparecer durante un rato largo y tener que dar explicaciones pues como que da mucha pereza.

Cuarto: si mi niña come sólo lo que está saliendo de mi teta en ese rato… no entiendo como puede estar tan gorda. Me consta, que salvo contadas ocasiones, lo que sale del sacaleches es una cantidad muy inferior a la que nuestros niños son capaces de succionar en el mismo tiempo.

Así que acabas estando mucho tiempo, el pezón se enrojece y en ocasiones se irrita, con poca leche, incómoda, estresada porque te esperan y sintiéndote como si fueras una vaca.

Vamos, que continuar con la leche materna es una prueba más de infinito amor por nuestros hijos y convicción sobre sus bondades, porque lo que te pide el cuerpo y el entorno es dejarlo y pasar a la leche de fórmula.

Así que me gustaría felicitar a todas las madres que consiguen incorporarse a su vida laboral y mantener la lactancia a sus hijos… ¡Somos unas auténticas heroínas!