No somos Superwoman (ni queremos serlo)

Ya lo hemos dicho. Alto y claro. Negro sobre blanco. No somos Superwoman y no queremos serlo. Ni ahora, ni mañana, ni nunca.

Para llegar a esta conclusión, hemos tenido que luchar contra varios yo interiores, contra presiones de agentes externos (madres, suegras, primas, amigas…), contra las reglas de una sociedad que nos exige y nos exprime, contra las fantasías que nos intentan vender las revistas, y contra los mil y un mitos de la maternidad.Superwoman

Para la mayoría de las madres, la conciliación es un cuento chino que solo en contadas ocasiones es posible. Ya hemos descubierto que ese paradigma de vida armoniosa en la que los trabajos dentro y fuera de la casa se complementan a la perfección, es un espejismo. En la vida real, nos vemos obligadas a congelar purés, saltarnos el baño del niño, pedir pizza de manera habitual, correr para no llegar tarde al cole o pasar por delante de las pelusas del pasillo pensando: “ahí os quedáis un par de días más”.

Por si fuera poco, somos madres reales que regañamos a nuestros hijos, discutimos con nuestras parejas, nos agobiamos con las tareas del día a día, nos desesperamos cuando los niños no duermen ni hacen los deberes, que soñamos con una tarde libre para ir a la peluquería o a tomar un café con una amiga.

A menudo nos preguntamos cómo lo hacían nuestras abuelas, con cuatro o cinco niños bien criados, comida recién hecha en todo momento,la nevera siempre llena y la casa más ordenada y limpia que una patena. Y todo eso sin Internet, ni whatsapp, ni robot aspirador, ni (en muchos casos) carnet de conducir. Ellas sí eran Superwoman.

¿Y nosotras? ¿No lo somos? Es cierto que no hacemos croquetas, ni cosemos disfraces. No nos salen las trenzas de espiga ni somos capaces de quitar las manchas de zumo de naranja. Lo asumimos sin el menor sentimiento de culpabilidad. Sin embargo, nos preocupamos por los intereses culturales de nuestros hijos, porque encuentren sus espacios propios, porque sepan apreciar las pequeñas cosas, aprender de sus errores y disfrutar de su vida. Y todo lo hacemos con dedicación, creatividad, amor y mucho humor. Porque los niños también deben aprender a reírse de los cánones de perfección que nos impone la sociedad.We_Can_Do_It!

Por todo eso, también somos madres excelentes con otro tipo de superpoderes.

Entonces… ¿Seguro que no somos SuperWoman?